jueves, 20 de julio de 2017

CUENTACUENTOS DE "MI HERMANO ES UN PEZ" EN LA FERIA DEL LIBRO DE JACA

Vuelvo a la Feria del Libro de Jaca, un año más. Estaré todo el día 23 de Julio, domingo, firmando mis libros mañana y tarde en la caseta del Ateneo Jaqués. Un gustazo volver a Jaca, desde luego. Y con muchas ganas de ver a un montón de compañeros y amigos.

Podéis ver el programa completo de la Feria del Libro de Jaca 2017 en el siguiente enlace:

http://www.jaca.com/2017/agenda/ferialibrojaca2017.pdf

Y dentro del programa, el domingo 23 de Julio, por la mañana, a las 12:00 horas, en Espacio Joven, Cuentacuentos de "Mi hermano es un pez", con Daniel Tejero y Roberto Malo. 

En la fotografía, Roberto Malo y Daniel Tejero contando "Mi hermano es un pez".

¡Nos vemos!

miércoles, 19 de julio de 2017

RESEÑAS DE "AMIGOS IMAGINARIOS" (3)

Carmen Solans reseña "Amigos imaginarios" (Apache, 2017) en Arablogs. Pongo el enlace a continuación:

http://arablogs.catedu.es/blog.php?id_blog=882&id_articulo=194010

El libro está ilustrado por Adrián Celemín. 

En la fotografía, Roberto Malo y David Jasso en la Feria del Libro de Zaragoza. 

David Jasso y Roberto Malo en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada. 

martes, 18 de julio de 2017

CUENTACUENTOS DE "MI HERMANO ES UN PEZ" EN TARDIENTA

Viernes 21 de Julio
19:00 horas
CUENTACUENTOS DE "MI HERMANO ES UN PEZ", CON DANIEL TEJERO Y ROBERTO MALO
Tardienta (Huesca)

En la fotografía, Roberto Malo y Daniel Tejero contando "Mi hermano es un pez"

¡Nos vemos!

lunes, 17 de julio de 2017

BRUJITA, BRUJITA





Por la mañana, mientras la bruja mala se lavaba los dientes —pues era mala pero no guarra—, le dijo su gran espejo circular:
—Brujita, brujita, ¿quién es el espejo más lindo de toda la ciudad?
—Tú, por supuesto —respondió la bruja sonriendo.
El espejo, como todas las mañanas, brilló de emoción al escuchar esa respuesta.



Otra mañana, el espejo volvió a preguntar a su dueña:
—Brujita, brujita, ¿quién es el espejo más lindo de toda la ciudad?
—Pues..., la verdad..., la bruja Mefisfengenger ha conseguido un espejo del Japón que es alucinante —meditó la bruja pensativamente—. Siento decir que él es más lindo que tú.
El espejo, por primera vez, se sumió en penumbras de tristeza.



La bruja mala salió de su casa en la escoba para comprar en el supermercado y el espejo decidió salir también e ir a acabar con el espejo japonés de la bruja Mefisfengenger.
Se soltó de la pared, cayó de canto sobre el suelo embaldosado y echó a rodar como una rueda lenticular de ciclismo que se escapa sola de la bicicleta. Saltó por la ventana, cayó a la calle en perfecto equilibrio y continuó rodando sin dilación. Llegó a un cruce que estaba en rojo y se dispuso a pasarlo sin advertir que dos coches iban velozmente hacia él. Sin embargo, el espejo era muy aficionado al cine y recordó cómo los espejos y cristales eran destrozados con violencia en las persecuciones de coches en pasos como por el que cruzaba, por lo que aceleró su rodar, burlando así a los coches. Llegó sano y salvo a la acera, aunque una vez allí fue atropellado por un cochecito de bebé y cayó al suelo. Afortunadamente, no se hizo ni un rasguño. Se incorporó sin perder ni un segundo y siguió rodando.
Pronto llegó a la casa donde vivía la bruja Mefisfengenger. Traspasó el portal con renovadas energías y subió las escaleras botando tal y como lo haría una pelota ruidosa.
Llegó por fin hasta el piso de la bruja y, de un salto, pulsó el timbre de la puerta.
Al poco oyó unos pies que se arrastraban y la bruja Mefisfengenger abrió la puerta. Iba despeinada, ojerosa y en camisón. Con toda seguridad, acababa de levantarse de la cama.
—¿Quién es...? —dijo débilmente, mirando el frente despejado.
El espejo, sin dudarlo, se coló rodando entre sus piernas, pasando dentro sin que ella lo viera.
—Vaya, no hay nadie... —se dijo la bruja. Cerró la puerta sin darle importancia y volvió a la cama mansamente.
El espejo había llegado entretanto al lado de la puerta del baño, que estaba ligeramente entreabierta. Entró de lado por el hueco y observó en la pared, encima del lavabo, el gran espejo rectangular japonés. Desde luego, era un gran espejo. Brillaba su superficie como el sol y su marco era de plata. Y, sin pensárselo dos veces, el espejo circular saltó sobre él, de canto, para destrozar su superficie en añicos.
Sin embargo, el espejo rectangular se soltó con celeridad de la pared y esquivó hábilmente el golpe. Antes de caer al suelo, saltó sobre el circular y le golpeó con una esquina del marco en la hoja cristalina, aunque sin llegar a quebrarla. El japonés, lógicamente, sabía karate. El espejo circular palideció al darse cuenta.
Los dos cayeron al suelo y se miraron fijamente. Era una lucha a muerte, y ambos lo sabían.
Tras un segundo de indecisión y tensión, el espejo japonés se lanzó con brío al ataque, pero al mirar la cara del espejo circular vio en ella el reflejo de una mujer japonesa desnuda, abierta de piernas en claro gesto de invitación, y detuvo su ataque en seco, contemplando atontado a la mujer.
El espejo circular aprovechó la situación y se lanzó de canto y con fuerza sobre el japonés, quebrándolo en una explosión de añicos.
El espejo circular sonrió. Lo había matado, había acabado con él gracias a que había recordado rápidamente que a los japoneses les pierde el sexo. Sí, lo había visto en alguna que otra película de Nagisa Oshima. Sonriendo y rodando, salió de allí.



A la mañana siguiente, el espejo circular volvió a preguntar a su dueña:
—Brujita, brujita, ¿quién es el espejo más lindo de toda la ciudad?
—Tú, pequeño sinvergüenza —respondió ella con reprobación, pero sintiéndose muy orgullosa de él.

"Brujita, brujita" es uno de los 60 relatos de "La sonrisa del león" (Dissident Tales, 2015). El libro está ilustrado magistralmente por Javi Hernández.

viernes, 14 de julio de 2017

"CUENTOS A DÚO" EN BOLTAÑA

Sábado 15 de Julio
19:30 horas
"CUENTOS A DÚO" DEL GRUPO GALEÓN
Biblioteca Pública de Boltaña
C/Ramón y Cajal, 24
Boltaña (Huesca)

¡Nos vemos!

jueves, 13 de julio de 2017

VOLANDO EN SUEÑOS






Juan Murillo estaba solo en su cuarto, cantando y tocando las cuerdas de su cuerpo, cuando decidió correr una aventura nocturna y se metió en la cama. Para él, el hecho de meterse en la cama significaba siempre una aventura, incluso cuando se metía solo. Y es que en su cama no sólo le aguardaba su soledad, sino que también le esperaban todos los sueños que invadían su mente en cuanto empezaba a dormir.
(Su vida, fuera de los sueños, era un camino trazado sobre piedras negras. Sí, su vida era un día desafortunado tras otro día desafortunado. Sin embargo, no se podía quejar: tenía sus sueños; sus deliciosos sueños, sus perversos sueños, sus malos sueños, sus aterradores sueños, sus increíbles sueños. Con ellos, la vida se podía aguantar mejor. Cuando estaba dentro de ellos, todo se podía realizar.)
Las sábanas lo rodearon y la almohada lo besó en la cara. Juan estiró una mano, apagó la luz de la lamparilla que vivía sobre la mesilla de noche y la oscuridad se desparramó como la tinta por toda la habitación.
(Poco a poco, los sueños salieron de sus escondites. Recorrieron el suelo de puntillas, sin hacer apenas ruido, y se acercaron a los pies de la cama.)
Juan cerró los ojos y se recostó hacia un lado. Había tenido un día muy duro; tenía que descansar.
(Los sueños llegaron hasta los pies de la cama. Hábilmente, empezaron a escalar por las sábanas.)
Juan abrazó con una mano a la almohada, y le pareció su tacto tan agradable como el de una mujer. Para él, si las almohadas tenían sexo, estaba muy claro cuál era.
(Los sueños no tardaron en llegar hasta el valle de las sábanas. Con decisión, se lanzaron a subir por la montaña que formaba el cuerpo de Juan.)
El silencio reinaba en la habitación. No se oía nada; sólo la respiración de Juan.
(Los sueños llegaron hasta el rostro del hombre; algunos entraron por la boca, otros por los oídos, otros por los orificios de la nariz. Una vez dentro, recorrieron su interior y llegaron todos hasta el cerebro, juntándose allí.)
Juan se quedó dormido.
(El primer sueño saltó sobre su mente y la rodeó.)
Juan abrió los ojos. Lo primero que vio fue un cielo azul inundado de nubes blancas de sugerentes formas. Después bostezó y estiró su cuerpo. Estaba totalmente desnudo, tumbado boca arriba sobre la acogedora alfombra que formaban las hierbas y las flores del suelo. Las nubes recorrían rápidamente el cielo, ayudadas por el viento, y parecían grandes pájaros blancos y esponjosos. No se oía ningún ruido; sólo la música del viento.
Juan se incorporó poniéndose en pie. Miró al suelo y vio cómo los ojos de las flores lo observaban a su vez. Lentamente, empezó a caminar, llegando al poco al borde de un gran precipicio. Bajo sus pies, la pendiente caía hasta mundos inferiores, lejanos. Estaba sobre un valle suspendido, en la cima del planeta, donde estirando una mano se pueden tocar las nubes. Y él estiró las manos, los brazos, hacia delante, haciendo fuerza y echando el viento hacia atrás, como remando en el aire. Despegó los pies del suelo... y empezó a volar. Sí, empezó a volar, como un pájaro, nadando en el aire, dándose impulso con las piernas y avanzando gracias a sus poderosos brazos que actuaban como si fueran alas. Planeó hacia abajo, bajando en picado hacia el país inferior. El viento sin boca soplaba hacia él, como un chorro de agua que no moja, echando sus cabellos hacia atrás. Cayó, cayó, y, cuando ya faltaba poco para tocar tierra, subió de pronto hacia el cielo. Y siguió subiendo, más y más, más y más, hasta llegar al mar de nubes que había encima de la cima de la que había despertado. Pasó como un ángel entre varias nubes, y ellas acariciaron su desnudez. Sintió su tacto, fresco y suave, y las dejó atrás, perdiéndose en el azul del cielo.
Pasó de largo una gran montaña de color chocolate y al hacerlo observó abajo un valle verde inmenso, precioso y acogedor. Y vio que hacia el valle bajaba volando una hermosa mujer, tan desnuda como él. Y, sin pensárselo, voló tras ella.
La mujer volaba como una mariposa gigante, grácil, pausadamente; también era tan hermosa como una mariposa. Pronto sus pies sintieron la hierba del valle, posándose con suavidad sobre él.
Juan aterrizó poco después. Y caminó apresurado hacia ella.
—Hola —le saludó, como si pasara por allí casualmente.
—Hola —asintió la mujer.
Se miraron a los ojos.
—Nunca había estado en este valle —comentó él.
—Tampoco yo —dijo ella—. Lo he descubierto hoy.
—¿Lo probamos? —insinuó Juan.
—De acuerdo —accedió la mujer, sonriendo.
Y los dos se tumbaron en el valle.
Y los dos comprobaron lo acogedor que era.
Después de amarse, los dos seguían tumbados y abrazados, viendo pasar las nubes.
—Son hermosas las nubes, ¿eh? —comentó él.
La mujer no respondió. Se había quedado dormida.
Juan la besó en la mejilla y decidió imitarla.
Pronto se durmió.
Abrió los ojos, y vio todo negro. Sintió que estaba abrazado a su almohada, y que estaba tumbado en la cama, en su habitación, a oscuras. Miró hacia su izquierda, donde estaba el reloj. Las agujas de su reloj eran fosforescentes; sin encender la luz, vio que apenas había transcurrido una hora desde que se había dormido; faltaban muchas horas para el triste momento de tener que levantarse. Decidió volverse a dormir y se echó hacia un lado de la cama.
Pasado un rato se durmió.
Abrió los ojos. Un cielo azul inundado de nubes blancas se extendía ante él. Sintió que su mano abrazaba un hombro de mujer y que sobre su hombro se apoyaba la cabeza de la mujer.
Juan sonrió. Seguía tumbado en el valle, y a su lado seguía estando la mujer.
—¿Has dormido bien? —le preguntó ella.
—Sí, muy bien —asintió él.
Se irguió ligeramente y se tumbó sobre ella.
—Gracias —le dijo.
—¿Gracias? ¿Por qué? —repuso ella, extrañada.
—Por haberme esperado —dijo él, besándola.

"Volando en sueños" es un relato perteneciente al libro "Los soñadores" (Pregunta, 2016).

martes, 11 de julio de 2017

RESEÑAS DE "LOS CUATRO ESPEJOS" (3)

Carmen Solans reseña "Los cuatro espejos" (Comuniter, 2017) en Arablogs. Pongo el enlace a continuación:

http://arablogs.catedu.es/blog.php?id_blog=882&id_articulo=194011

El libro está ilustrado magistralmente por Javi Hernández.

En la fotografía, Francisco Javier Mateos, Roberto Malo y Javi Hernández firmando ejemplares en la presentación de "Los cuatro espejos" en El Armadillo Ilustrado

El libro ha quedado precioso, estamos muy contentos. Tenéis toda la información del libro en la web de Comuniter:

http://www.editorialcomuniter.es/infantil/131-los-cuatro-espejos?search_query=los+cuatro+espejos&results=6

lunes, 10 de julio de 2017

RESEÑAS DE "TANGA Y EL GRAN LEOPARDO" (40)

Silvia Follmann reseña "Tanga und der Leopard" (àbac, 2016) en Edition F. Pongo el enlace a continuación:

https://editionf.com/Kinderbuecher-fuer-Maedchen-Mutmacher

Tanga ist die Tochter eines großen Medizinmannes des Stammes der Toblongos, sie ist schneller als die anderen, sie ist schlau und geschickt – und sie hat den Mut, sich einem großen Leoparden in den Weg zu stellen, der ihren Stamm bedroht. Und damit wird sie zur Heldin, die anderen Mädchen zeigt, was möglich ist. Traditionelle Rollenbilder findet man in diesem Buch nicht, und wenn doch, dann sieht man sie auf den Kopf gestellt – ein tolles Buch, mit wunderschönen Illustrationen, das zeigt, wie gut Abenteuergeschichten mit einer jungen weiblichen Hauptprotagonistin zusammenpassen. Mehr davon!
Roberto Malo, Francisco Javier Mateos und David Laguens: Tanga und der Leopard, Abac Verlag, August 2016, 32 Seiten, 13,95 Euro.

El libro está ilustrado por David Laguens.

Echadle un ojo a la web de David Laguens, es una pasada:

En la fotografía, el álbum ilustrado "Tanga und der Leopard" (àbac, 2016), edición en alemán de "Tanga y el gran leopardo" (Comanegra, 2009), escrito por Roberto Malo y Francisco Javier Mateos e ilustrado magistralmente por David Laguens.

Para esta edición internacional, el artista David Laguens ha retocado y mejorado todas las ilustraciones. El resultado es abrumadoramente hermoso. Una edición fantástica. 


En la fotografía, Roberto Malo contando "Tanga y el gran leopardo" en el CRA Matarranya. 


Roberto Malo firmando un ejemplar de "Tanga y el gran leopardo" el pasado Día del Libro en Zaragoza. 

jueves, 6 de julio de 2017

EN EL MERCADO DE LAS ARMAS

Este domingo 9 de Julio estaré firmando mis libros en el Mercado de las Armas, de 11:00 a 15:00 horas, en el puesto de Libros Deskatalogados. 

En la fotografía, José María Tamparillas, Daniel Tejero, Javi Hernández y Roberto Malo en una pasada edición del Mercado de las Armas. ¡Nos vemos!

miércoles, 5 de julio de 2017

POR ELLA





1

Me dejé atropellar delante de ella para llamar su atención, pero lamentablemente el autobús me arrastró cincuenta metros por el duro asfalto y la dejó a ella muy atrás. Un anciano que estaba en la acera vino en mi ayuda en su lugar.



2

Al salir del hospital, dos meses después, lo intenté de nuevo. Me tiré del puente por el que ella paseaba, pero en lugar de caer en el agua turbia del río caí encima de una lancha que pasaba por allí y me llevó hasta tres puentes más allá.



3

Al salir del hospital, tres meses después, lo intenté otra vez. Me disparé a la cabeza con una pistola descargada delante de ella mientras caminaba por la calle, pero un policía algo nervioso me disparó sin pensarlo al verme armado (en cuatro ocasiones y con aceptable puntería). Para más inri, se me llevaron los enfermeros sin que ella pudiera decirme ni una palabra.



4

Al salir del hospital, cuatro meses después, lo intenté de nuevo. Me ahorqué de un árbol en el parque por el que ella hacía footing, pero la rama se rompió y yo me rompí las dos piernas. Un gordo que hacía aerobic vino en mi ayuda en vez de ella.



5

Al salir del hospital, cinco semanas después, lo intenté otra vez. Me tomé cincuenta pastillas y un vaso de agua en la cafetería en la que ella bebía un batido de chocolate, pero incomprensiblemente las pastillas no me hicieron ningún efecto. Sin embargo, ocurrió algo más extraño todavía: ella se acercó a mí y me dijo que le sonaba mi cara. También me preguntó si quería conocer su apartamento. Entonces, supongo que por la sorpresa y la emoción, me vino una arcada inoportuna y le vomité encima las cincuenta pastillas pasadas por agua. Más extraño todavía: a pesar de mi afirmación espasmódica, acabamos haciendo el amor en el dormitorio de su apartamento, y además fue una experiencia sublime, el momento más dulce de mi desgraciada vida. Luego (siempre he tenido muy buen ojo para enamorarme) me enteré de que ella tenía el sida. Me enteré, evidentemente, porque me lo pegó. Mi suicidio definitivo, ahora sí, había comenzado.

"Por ella" es uno de los 60 relatos de "La sonrisa del león" (Dissident Tales, 2015). El libro está ilustrado magistralmente por Javi Hernández.

lunes, 3 de julio de 2017

RESEÑAS DE "AMIGOS IMAGINARIOS" (2)


Los escritores Gema del Prado Marugán y Miguel Martín Cruz (La Logia del Gato) reseñan "Amigos imaginarios" (Apache, 2017) en el face:

Ya hemos leído "Amigos Imaginarios", de dos grandes como Roberto Malo y David Jasso García. Se trata de un libro juvenil que haría las delicias de un Tim Burton cualquiera... No faltan los detalles macabros, la melancolía, la épica y, por encima de todo, el humor (la parte de "El bebé" nos arrancó más de una risotada, la verdad). Muy recomendable para jóvenes de todas las edades.

Gema del Prado Marugán y Miguel Martín Cruz con Roberto Malo posando con su estupendo libro "Las 7 vidas de un gato" (Saco de huesos, 2017) en la pasada Feria del Libro de Zaragoza. 

Roberto Malo y David Jasso en la presentación de "Amigos imaginarios" en Zaragoza.

David Jasso y Roberto Malo en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada.

viernes, 30 de junio de 2017

RESEÑAS DE "LA SONRISA DEL LEÓN" (22)

La escritora María Dubón reseña "La sonrisa del león" (Dissident Tales, 2015) en el número 45 de la revista Narrativas (Abril-Junio 2017). Pongo el enlace a continuación:


Índice de la revista Narrativas (número 45). Pincha para leerlo mejor.

El libro está ilustrado magistralmente por Javi Hernández.

En la fotografía, Roberto Malo y Javi Hernández en una presentación de "La sonrisa del león" en la librería Másdelibros de Huesca. 


jueves, 29 de junio de 2017

EN LA CAMA







La acción se desarrolla en un dormitorio iluminado por las primeras luces del día. Hay en el centro de la escena una gran cama de matrimonio. A la izquierda de la cama hay una mesilla de noche con un teléfono negro y a la derecha hay otra mesilla de noche con un despertador redondo de color rojo. A la izquierda de la habitación está la puerta cerrada del baño y a la derecha hay otra puerta cerrada que no sabemos adónde da. Dentro de la cama hay un HOMBRE y una MUJER. Los dos están profundamente dormidos, con las sábanas hasta el cuello, boca arriba y con los ojos cerrados. El HOMBRE a la derecha de la cama y la MUJER a la izquierda. Cuando se levanta el telón, hay una pausa larga. De pronto, el despertador resuena estrepitosamente. El HOMBRE y la MUJER no se mueven. El despertador sigue sonando durante varios segundos, insistentemente. De pronto, el HOMBRE lanza un súbito zarpazo al despertador con su brazo izquierdo. El despertador sale volando y al caer al suelo estalla en mil partes. Lógicamente, cesa de sonar. Pausa.

MUJER (con voz somnolienta y sin abrir los ojos)
¿Qué hora es?

HOMBRE (bostezando y abriendo un ojo)
No lo sé. El despertador se ha roto.

MUJER
Vaya por Dios.

Pausa. Se desperezan y abren los ojos.

MUJER
¿Cómo se ha roto?

HOMBRE
No lo sé.

MUJER
Todos se rompen.

HOMBRE
Sí.

Pausa. Se sientan en la cama, con la almohada detrás de la espalda. Sólo se les ve hasta la cintura. Los dos van en pijama.

MUJER
¿Qué hora debe de ser?

HOMBRE
No lo sé. ¿A qué hora lo pusiste?

MUJER
A las siete. Pero no te puedes fiar de estos trastos.

HOMBRE
Desde luego que no.

MUJER
Todos se rompen.

HOMBRE
Sí.

Pausa. La MUJER suspira.

HOMBRE
¿Por qué lo pusiste a las siete?

MUJER
Para despertarme a las siete.

El HOMBRE la mira. La MUJER le devuelve la mirada como diciéndole “Es lógico, ¿no?”. El HOMBRE suspira contrariado.

MUJER
¿Quieres que nos levantemos?

HOMBRE
No.

MUJER
¿Quieres desayunar?

HOMBRE
No.

MUJER
¿Qué quieres que hagamos?

HOMBRE
Nada.

MUJER
Bien.

Pausa. No se mueven.

HOMBRE
Hoy no voy a ir a trabajar.

MUJER (sonriendo)
Qué novedad. Llevas meses sin ir a trabajar.

HOMBRE
Ya. No me apetece. ¿Crees que me habrán despedido?

MUJER
Tal vez.

HOMBRE
¿Tú crees?

La MUJER se encoge de hombros.

HOMBRE
No me preocupa, ¿sabes? No me gusta mi trabajo.

MUJER
Ya. A mí tampoco me gustaba el mío.

HOMBRE
Ya.

Pausa.

HOMBRE
¿Qué día será hoy?

MUJER
No lo sé. Ni idea. Como ya no pasan el periódico por debajo de la puerta...

HOMBRE
¿Crees que se debe a que dejamos de pagar?

MUJER
No. Creo que ya no lo reparten.

HOMBRE
¿No?

MUJER
No.

HOMBRE
No puedo culparles.

MUJER
Yo tampoco.

Pausa.

HOMBRE
¿Crees que la epidemia de vagancia habrá alcanzado ya a todos?

MUJER
Supongo que sí. (Pausa.) O poco le faltará.

HOMBRE
Es muy triste.

MUJER
Y lamentable.

HOMBRE
Y horrible.

MUJER
Y penoso.

HOMBRE
Pero se está bien en la cama.

MUJER
Eso sí. (Ella mete una mano bajo las sábanas.) ¿Saco el parchís?

HOMBRE
No, ahora no. No me apetece.

MUJER (sin pena y sacando la mano vacía)
Bueno.

Pausa.

HOMBRE
¿Quieres dormir un poco?

MUJER
No. ¿Y tú?

HOMBRE
No.

Pausa.

 HOMBRE
¿Recuerdas cuando no éramos tan vagos?

MUJER (tras pensarlo)
No.

HOMBRE (tras pensarlo)
Yo tampoco.

MUJER
¿Sabes?, creo que ahora a nuestras mentes les cuesta mucho recordar.

HOMBRE
Sí. Ahora todo nos cuesta mucho.

MUJER
Sí. Prácticamente ahora no podemos hacer nada.

HOMBRE
Nada.

MUJER
Nada.

HOMBRE
Es muy triste.

MUJER
Y lamentable.

HOMBRE
Y horrible.

MUJER
Y penoso.

HOMBRE
Pero se está bien en la cama.

MUJER
Eso sí. (Ella mete una mano bajo las sábanas.) ¿Saco las cartas?

HOMBRE
No, ahora no. No me apetece.

MUJER (sin pena y sacando la mano vacía)
Bueno.

Pausa.

HOMBRE
Tengo ganas de ir al baño.

MUJER
Yo también.

Pausa. No se mueven.

HOMBRE
¿Cómo crees que acabará?

MUJER
¿El qué?

HOMBRE
Todo.

MUJER (encogiéndose de hombros)
No lo sé.

HOMBRE
Yo tampoco.

Pausa larga.

HOMBRE
¿Te has parado a pensar en la cantidad de tiempo que pasa una persona en la cama?

MUJER (tras reflexionar)
No.

HOMBRE (tras reflexionar)
Yo tampoco.

Pausa. Bostezan a la vez.


TELÓN

"En la cama" es un relato perteneciente al libro "Los soñadores" (Pregunta, 2016).